La mirada se vuelve hacia el cuadrangular que definirá quién obtiene el cupo a la Copa Sudamericana, y desde las filas del pasado, la advertencia es clara. Iván Hurtado, histórico excapitán de Emelec, ha señalado con rotundidad que el equipo no puede permitirse el lujo de ceder puntos en esta instancia decisiva. Para el excapitán azul, cada encuentro se convierte en una final y cualquier distracción podría costarles la clasificación continental.
Este planteamiento llega en un momento crucial para la institución guayasense, donde la presión por mantener el estatus de potencia en el fútbol ecuatoriano es palpable. La exigencia del exjugador refleja la mentalidad que se espera dentro de la cancha: una actitud ofensiva y defensiva sin fisuras, entendiendo que la diferencia entre clasificar o no reside en los detalles y en la capacidad de resolver momentos difíciles.
El inicio de esta competencia por el boleto sudamericano pone a prueba la solidez del plantel actual. La declaración de Hurtado sirve como un recordatorio institucional sobre la responsabilidad que conlleva vestir la camiseta azul, reafirmando que el objetivo no es solo participar, sino asegurar una plaza en el torneo continental con la seriedad y el compromiso que exige la afición guayasense.